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Arena entre los dedos....

Arena entre los dedos. Diarios reunidos, La

  • Año de edición 2020
COP $ 188.000

Tenía nueve años recién cumplidos cuando confeccioné mi primer cuaderno. Para una cirugía de poca importancia, habían decidido someterme a una anestesia general. En realidad, perder la conciencia me daba pavor. Morir no era la cuestión. La cuestión era dejar de ver. Debía, pues, por todos los medios, mantenerme despierta para contrarrestar el efecto de la anestesia. Así que decidí concentrarme y observar. A partir de entonces, la voluntad de observación nunca me abandonaría. Tampoco los cuadernos, que no sólo fueron una herramienta eficaz sino una forma de saberme. La escritura vino a ser mi manera de reconocerme, pero también –de eso me daría cuenta más tarde– mi manera de oír lo que me precede. No sería, no obstante, hasta mucho más tarde, al entrar en contacto con ciertas técnicas de Oriente y comprender, en sus textos, su significación y su propósito, cuando entendí que esta escritura mía y la observación que comporta podían convertirse en método para la cuestión que desde siempre me había inquietado. Algo concreto podía –debía– en efecto observarse, que no era ni el relato de los hechos, ni las reflexiones que pudiesen hacerse al respecto. Algo que, detrás de los párpados, seguía en todo momento representándose para una conciencia despierta. En las páginas que siguen trataré de mostrar que la escritura de estos diarios responde a la práctica de una observación que terminó siendo método. No tengo dudas de que, en épocas oscuras, la educación que se precisa es esa observación. Ver sucederse los actos mentales, saber distanciarse de ellos, disminuir el ansia que producen, podría dar lugar a una ética que reemplazase la moral defensiva, hiciera del respeto la norma de convivencia y de la humildad la regla del entendimiento.


Tenía nueve años recién cumplidos cuando confeccioné mi primer cuaderno. Para una cirugía de poca importancia, habían decidido someterme a una anestesia general. En realidad, perder la conciencia me daba pavor. Morir no era la cuestión. La cuestión era dejar de ver. Debía, pues, por todos los medios, mantenerme despierta para contrarrestar el efecto de la anestesia. Así que decidí concentrarme y observar. A partir de entonces, la voluntad de observación nunca me abandonaría. Tampoco los cuadernos, que no sólo fueron una herramienta eficaz sino una forma de saberme. La escritura vino a ser mi manera de reconocerme, pero también –de eso me daría cuenta más tarde– mi manera de oír lo que me precede. No sería, no obstante, hasta mucho más tarde, al entrar en contacto con ciertas técnicas de Oriente y comprender, en sus textos, su significación y su propósito, cuando entendí que esta escritura mía y la observación que comporta podían convertirse en método para la cuestión que desde siempre me había inquietado. Algo concreto podía –debía– en efecto observarse, que no era ni el relato de los hechos, ni las reflexiones que pudiesen hacerse al respecto. Algo que, detrás de los párpados, seguía en todo momento representándose para una conciencia despierta. En las páginas que siguen trataré de mostrar que la escritura de estos diarios responde a la práctica de una observación que terminó siendo método. No tengo dudas de que, en épocas oscuras, la educación que se precisa es esa observación. Ver sucederse los actos mentales, saber distanciarse de ellos, disminuir el ansia que producen, podría dar lugar a una ética que reemplazase la moral defensiva, hiciera del respeto la norma de convivencia y de la humildad la regla del entendimiento.
  • Estado
    Nuevo
  • Isbn
    978-84-17830-91-5
  • Código de barras
    9788417830915
  • Peso
    1.04 kg.
  • Formato
    16 x 24 cm.
  • Número de páginas
    648
  • Año de edición
    2020
  • Edición
    1
  • Encuadernación
    Rústica
  • Tipo
    Impreso
  • Referencia
    PRC10096
  • Colección
Chantal Maillard

Chantal Maillard

Autor

(Bruselas, Bélgica, 1951) es poeta y ensayista. Fue profesora titular de Estética y Teoría de las Artes en la Universidad de Málaga y se especializó en filosofías y religiones de la India en la Universidad de Benarés.

Como poeta ha publicado, entre otros, los volúmenes Hainuwele (1990, 2009), Matar a Platón (2004), que obtuvo el Premio Nacional de Poesía, e Hilos; seguido de Cual (2007), que mereció el Premio de la Crítica de Andalucía y el Premio Nacional de la Crítica en 2007.

Es autora, además, del ensayo Contra el arte y otras imposturas (2009) y los diarios: Filosofía en los días críticos (2001), Diarios indios (2005), Husos (2006) y Bélgica (2011). Recientemente ha reunido sus escritos sobre la India –diario, poesía, ensayo y crítica– en el volumen India (2014).